El calentamiento global de nuestra Tierra es un tema de actualidad desde hace años pero apenas se da al público una información objetiva y realista. Trataremos de acercarnos lo más descontaminadamente que nos sea posible al tema. 

Sabemos que los niveles del agua marina ha variado cíclicamente en correspondencia con cambios de temperatura de la Tierra. La vida de nuestro planeta ha alternado durante millones de años, ciclos caliente y glaciales que, junto con otros fenómenos, han variado paulatinamente la geografía y las zonas climáticas. 

No obstante, aun dentro de estos, llamémosles “macrociclos” existen otros pequeños ciclos en los que también existen cambios climáticos aunque de menor envergadura.

Durante estos ciclos más pequeños el agua líquida del mar ha aumentado o disminuido en concordancia con la cantidad de agua sólida o hielo en los casquetes polares. Es decir, en los periodos de bajas temperaturas, hay más hielo glacial y, por tanto, el nivel del mar es menor dejando más tierras costeras.

Al contrario, cuando la temperatura aumenta, los casquetes polares se derriten produciendo la subida del nivel marino, inundando zonas costeras. A ello se añaden otros factores como la misma dilatación del agua marina debido a la subida de las temperaturas Las diferencias de temperatura que determinan estos cambios puede no parecernos mucha ya que oscila en unos grados de diferencia, pero estos pocos grados globales, bastan  para que sucedan importantes cambios para los ecosistemas.

Los efectos de estos ciclos hacen variar significativamente las zonas productivas que pueden llegar a convertirse en desiertos o, desiertos que pueden volverse húmedos. Zonas de agua dulce pueden convertirse en manglares o, al contrario, marismas que se secan. Un largo etc. de efectos que, sin ser letal para la vida en la tierra, puede producir migraciones de la fauna y la flora, cuando no la extinción de algunas especies.

Al ser humano todo ello puede afectarle de muchas maneras ya que depende de de sus asentamientos en zonas fértiles; un cambio climático produciría también la migración de grandes poblaciones humanas. Además, muchas de las actuales prósperas ciudades situadas en las zonas costeras podrían desaparecer paulatinamente inundadas por el mar. Un cambio importante para el débil equilibrio económico y político que, sin duda, se vería afectado produciéndose enfrentamientos o choques entre las masas de hombres en busca de mejores territorios.

¿Qué protagonismo tiene la contaminación ambiental producida por el mismo ser humano en todo ello? Lo que puede ocurrir con el llamado “efecto invernadero” por emisiones excesivas del CO2 a la atmósfera, es acelerar este proceso que en sí es natural y propio de la vida de nuestro planeta. Más allá de este “efecto invernadero” artificialmente producido, el cambio climático se daría como una realidad natural.

Tampoco debe ser la primera vez que los seres humanos se enfrentan a este hecho.

debe ser la primera vez que los seres humanos se enfrentan a este hecho.

Sin contar otros fenómenos telúricos que hunden y elevan zonas costeras como ocurre normalmente en ciertas partes de la Tierra (véase parte de la antigua Alejandría, por ejemplo), una de las últimas elevaciones marinas constatadas por la arqueología y la historia natural, sucedió hace unos diez mil años (tal vez algunos más) inundando prósperas ciudades que ahora yacen bajo el golfo Pérsico. El nivel del mar comenzó a subir poco a poco inundando también poblaciones de las actuales costas irlandesas, de Gran Bretaña y, en general, de todo el mar del Norte.

En realidad, el nivel del mar ha ido aumentando paulatinamente desde hace unos treinta mil años. Desde entonces, las temperaturas ascendieron, elevando el agua marina con gran rapidez (de uno a varios metro por siglo), hasta que el ritmo comenzó a ser más lento en los últimos milenios.

Según un informe de la UNESCO (Realizado por la Comisión Oceanográfica Internacional) publicado en el 2010, estaríamos llegando a la cima de uno de los picos de aumento del nivel del mar, faltando unos pocos metros aun para llegar al máximo antes de descender y entrar en el otro ciclo de descenso.

Si la altura máxima es semejante a la sucedida hace unos 125 mil años,

nos quedan aun algunos metros para terminar la subida. Esto es lo que se espera según las previsiones de los expertos. Lo que ocurre es que no tenemos suficientes datos como para predecir el comportamiento de estos ciclos ni su duración, ni su velocidad. Pueden ocurrir muchas cosas. Por ejemplo, según podemos ver en el gráfico adjunto, en algunos ciclos, las subidas y bajadas del nivel marino fueron repentinas y rápidas, mientras que en otros fueron más lentas y progresivas. Tampoco nada nos asegura que nuestro actual ciclo tenga que ser igual que el anterior. La verdad es que no se sabe bien la proporción de lo que ocurrirá aunque todos los observadores constatan que el nivel del mar está subiendo.

 

Según los expertos y, de acuerdo con los datos observados, la rapidez con que sube el mar se está incrementando en los últimos decenios. Sin duda que durante este siglo y, tal vez algunos más, esto afectará la vida humana de manera significativa aunque no sepamos si el proceso será paulatino o tal vez más repentino. No sabemos si permitirá adaptarnos sin grandes problemas o, al contrario, producirá cambios dolorosos para la vida humana. Sin duda que el Hombre ha sabido adaptarse a múltiples situaciones difíciles y es seguro que también lo hará con esta, solo que, el hombre del futuro vea una geografía distinta.


Victoria Calle