Hipatia o Hipacia. Filósofa, científica, maestra, de numerosas fuentes surge la excepcionalidad de su figura. Su padre, Teón de Alejandría, era también filósofo,astrónomo y matemático, trabajando en la celebérrima Biblioteca de Alejandría.

Hipatia aprendió de su padre, destacando en los campos de las Matemáticas, Geometría, Astronomía, Lógica, Filosofía y Mecánica. De hecho, era la encargada de explicar las doctrinas de Platón, Aristóteles, Amonio, Plotino, etc., en la Biblioteca de Alejandría por lo que sus compañeros la llamaban "la filósofa". Escribió al menos 44 libros e inventó aparatos como el idómetro, el destilador de agua y el planisferio.
Ganó tal renombre que al Museo asistían estudiantes de Europa, Asia y África a escuchar sus enseñanzas sobre "la aritmética de Diofanto", "Sobre las cónicas de Apolonio" y"Corpus astronómico", algunas de sus obras perdidas. Su casa se convirtió en un gran centro intelectual.
Su discípulo Sinesio de Cirene nos dice que intentó aplicar el razonamiento matemático al concepto neoplatónico del Uno, mónada de las mónadas.
Sin embargo, en un momento de auge y crecimiento del cristianismo, ella no quiso abandonar la filosofía neoplatónica y por envidias, ya que adquirió también un gran prestigio en los ambientes políticicos de Alejandría, frecuentando al prefecto romano Orestes, incomprensión e intolerancia fue martirizada y asesinada cruelmente por monjes seguidores de San Cirilo de Jerusalén.
En una época en la que la Iglesia cristiana, con sus Padres, asumía cada vez más el papel de institución y procedía a la marginación de las mujeres del culto y de las funciones sociales de poder, una pre-cristiana surgía como símbolo de sabiduría y competía con las autoridades religiosas de su ciudad. Un conflicto religioso que ocultaba una disensión mucho más profunda: Hipacia o Hipatia, representaba la tradición de la sabiduría femenina, una antigua tradición egipcia y griega y, por consiguiente, causaba mayor disgusto como docta que como pagana: las mujeres no debían hablar ya en las asambleas o en los lugares de culto, y menos que nunca debían enseñar en las escuelas.
Con la muerte de Hipatia se terminó también la enseñanza del pensamiento de Platón no solo en Alejandría, sino en el resto del Imperio Romano.