Al público en general y a los lectores de la Doctrina Secreta puedo repetirles lo que he venido diciendo durante todo este tiempo y sintetizo ahora en las palabras de Montaigne:

"Señores, aquí tengo un ramillete de flores escogidas; nada mío hay en él, sino el cordón que las ata". Hace más de cien años, un 8 de mayo, Helena Petrovna Blavatsky dejaba el mundo de los vivos para entrar en su tan amado reino del misterio, del mito y del símbolo, de la espiritualidad sin fronteras. Esa extraña y extraordinaria mujer que respondía a las siglas de H.P.B. , acababa de ganar la inmortalidad, e hizo del tiempo el mejor aliado para reivindicar todos sus logros, que su propia época, descreída y hasta cruel, había hecho a un lado. ¿Cómo definir a H.P.B.? ¿Cómo resumir en pocas líneas su tarea ciclópea, su bogar contra corriente? Es harto difícil y por eso preferimos dedicarle el humilde homenaje de unas palabras. Ella fue un compendio de conocimientos olvidados, el reverdecer de un esoterismo del que sólo quedaban ruinas, o bien los habituales depredadores de ruinas. Ella fue la incansable aventurera para la que no existieron barreras a la hora de viajar ni a la hora de entrar en contacto con esos Seres Superiores o Maestros a los que amó y sirvió sin reparos. Ella fue un alma valiente, capaz de enfrentarse a la ignorancia, al temor, a la cursilería, las envídias, las traiciones y la falsedad. Hizo de la Verdad su estandarte y siempre se mantuvo a su amparo. Fue imbatible buscadora de tesoros espirituales, fértil y tenaz escritora, conversadora locuaz y fiel amiga de los que la rodeaban. Supo de riquezas y miserias, de gloria y de enfermedad, de seguidores y de soledades. Poseía la magia innata de los dotados y la visión penetrante de los que han podido rasgar el velo de las ilusiones. Y sobre todo, hizo de la Sabiduría y de su ejercicio - la Filosofía - un sacerdocio ineludible para los hombres y mujeres ansiosos de descubrir el secreto de la Vida. "No hay nada superior a la Verdad", dijo alguna vez; y también apunto "Honrad la Verdad con los hechos". En nombre de todo ello, los que hoy seguimos sus huellas, la saludamos como Maestra, eternamente viva y presente. Escogemos, tal como H.P.B. lo señaló en sus obras, un sencillo ramillete de flores, de sus flores hechas ideas, tan frescas y generosas como en el siglo pasado, que las vió nacer.

"Durante este siglo (estas enseñanzas) serán escarnecidas a priori, pero en el siglo XX de nuestra Era, comenzarán a conocer los eruditos que la Doctrina Secreta no ha sido inventada ni exagerada, sino por el contrario, tan sólo bosquejada. Esta no es una pretensión de profetizar, sino una sencilla afirmación fundada en el conocimiento de los hechos. En cada siglo tiene lugar una tentativa para demostrar al mundo que el Ocultismo no es una supertición vana. Una vez que la puerta quede algo entreabierta, se irá abriendo más y más en los siglos sucesivos". "El egoismo forma una gran barrera entre el yo personal y la Verdad; es la madre de todos los vicios; la mentira nace de la necesidad de disimular y la hipocrecía proviene del deseo de enmascarar una mentira. Es un cáncer que crece, roe y destruye todo en nuestra naturaleza y ese egoísmo es la sola divinidad que no teme ser renegada por sus discípulos; reina, por consecuencia, en nuestro mundo de conveniencias, en aquel que llamamos mundo respetable". "Ninguna persona, hombre o mujer, conoce su fuerza moral antes de haberla ensayado; son miles los que el mundo considera muy dignos y respetables porque jamás fueron sometidos a prueba". "El deber es aquello que se 'debe' a la Humanidad, a nuestros semejantes, a nuestros vecinos, a nuestra familia y especialmente lo que debemos a todos aquellos que son más pobres y desamparados que nosotros. Esta es una deuda que, no satisfecha durante la vida, nos hace espiritualmente insolventes y crea un estado de quiebra moral en nuestra encarnación próxima". "Las condiciones de la evolución están dentro y no fuera, y por fortuna son independientes de las circunstancias y condiciones de la vida terrena. Por lo tanto, a todos se les depara ocasión de ir escalando cumbre tras cumbre y cooperar así con la naturaleza en el cumplimiento de la evidente finalidad de la vida".

H.P.BLAVATSKY

En 1831, en la ciudad rusa de Ekaterinoslav, nace Helena Petrovna Hahn, la figura que unos años más tarde, ya conocida como Madame Blavatsky, conmocionaría el mundo del materialismo científico y la estrechez espiritual de Occidente.

Los orígenes de su estirpe se remontan a los tiempos de Rurik de Novgorod, en los albores de la nación rusa y la historia de su familia es la historia de Rusia.

Escapando de los convencionalismos sociales que atenazaban su espíritu inquieto, comienza a recorrer el mundo. Colabora en expediciones arqueológicas en Egipto y llega, a lo largo de su vida, a dar siete veces la vuelta al mundo recogiendo información. En estos viajes contacta con Maestros orientales y rescata la sabiduría antigua de un sueño de siglos. En 1875, junto con el Coronel Olcott y un grupo de intelectuales, funda la Sociedad Teosófica Mundial. A través de una filosofía ecléctica, buscó la verdad oculta en las Artes, Ciencias y Religiones de la antiguedad y la unión entre todos los hombres.

Aunque la dirección y organización de la Sociedad Teosófica estuvo a cargo del coronel Olcott, H.P. Blavatsky dirigió la sección Esotérica de la misma; fuente inagotable de donde bebieron todos los fundadores de escuelas posteriores : la Antroposofía, la Escuela Arcana, la Asociación de la Rosacruz, A.M.O.R.C., la Iglesia Católica Liberal, etc...

Entre sus obras publicadas podemos citar : La Voz del Silencio, Narraciones Ocultistas, El país de las Montañas Azules, La Clave de la Teosofía, Isis sin Velo, la Doctrina Secreta, el Glosario Teosófico y cientos de artículos publicados en numerosas revistas del mundo.