Hablamos de “materialismo” a veces sin darnos cuenta de que podemos referirnos a aspectos distintos Hay un materialismo, al que podemos llamar “religioso”, que niega laexistencia de un Alma o Espíritu invisible que sobreviva a la muerte.

También hay otro “materialismo” de índole más filosófica que, sin detenerse a contemplar el problema del alma, considera los sentimientos y los pensamientos como productos o cualidades de la materia. Según esto, nuestro cerebro produce los pensamientos y el complejo mundo de la vida psíquica.

Este “materialismo” filosófico se contrapone al “idealismo filosófico”, concepción esta última que pretende la existencia de las ideas más allá de que estén o no revestidas de materia, cuyo ejemplo más famoso en la historia es la filosofía platónica. El “idealismo filosófico” otorga al mundo mental y psíquico una realidad independiente de la materia aunque circunstancialmente unido a ella.

Pero hay una tercera forma del “materialismo” que es, tal vez, la más extendida. Se trata de un “materialismo vivencial y cotidiano” que consiste en vivir preocupándonos fundamentalmente de la vida física, dando valor a las posesiones materiales por encima de cualquier otra cosa. El culto a la comodidad y al cuerpo forma parte de este aspecto del materialismo.

El materialismo vivencial es consecuencia a veces del materialismo filosófico o religioso pero no siempre. Es más que frecuente encontrarnos con quienes creen en el alma pero, sin embargo, la fuerte identificación con lo físico los hace vivir constantemente angustiados con el temor a la vejez y a la muerte.

Hay quienes intuyen “algo más” detrás del mundo visible pero que, sin embargo eligen ignorarlo para sumergirse en la vorágine de lo cotidiano.

Hay preguntas que nos interesan:

¿Existe el Espíritu?

¿De dónde proceden y a donde van nuestras emociones y nuestros pensamientos?

¿Qué debemos considerar importante en la vida? ¿Cómo vivirla?

El Ser Humano es naturalmente FILÓSOFO, busquemos respuestas a estas inquietudes.

Victoria calle